miércoles, 2 de abril de 2014

CONSIDERACIONES SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LO SOCIAL, LO POLÍTICO Y LO JURÍDICO (V)

DE LO SOCIAL, LO POLÍTICO Y LO JURÍDICO (V)


Todo dentro del Derecho y nada fuera del Derecho. La armonía de toda sociedad y la legitimidad de toda política descansan sobre esta fórmula tan simple. La Historia y la Vida muestran los beneficios cuando se observa y las calamidades que se producen cuando nos apartamos de ella. El Derecho es una mar tranquila y serena por donde todos los proyectos sociales y políticos llegarán a buen puerto. ¿Quién se cree tan poderoso o impune para prescindir del Derecho? Quien pretenda negarlo o colocarlo por debajo de los intereses o de las veleidades humanas, ¿a qué o a quién recurrirá cuando lo necesite? Si quien gobierna menosprecia el Derecho, corre él mismo el riesgo de ser desobedecido y menospreciado. La sociedad que prescinde o se mofa del Derecho, verá destruirse a sí misma con dolor.

En la senda del orden jurídico está lo correcto. Sin embargo, no siempre se lo valora en su justa medida. Bien decía Confucio que “El camino recto es como una ancha avenida; no es difícil encontrarlo cuando se busca, pero los hombres no se esfuerzan por descubrirlo”. Vaya a saberse por qué preferimos navegar por la mar procelosa de los intereses humanos, y no por la calma de las normas. El mundo del Derecho es el de nuestra Realización (aunque parezca paradójico); el ámbito de los intereses nos sume en el  señorío del conflicto y de la fuerza.  Nuestra es la elección de preferir transitar por el Derecho hacia la Felicidad o de seguir por nuestros intereses hacia las miasmas de la tiranía. Hoy como ayer, recordando a Artigas en su Carta del 25.12.1812 a Sarratea: “La cuestión es sólo entre la libertad y el despotismo”.

No es el interés general el resultado de una suma de intereses, ni el interés de una facción o de un gobernante. La autoridad que da el Cuerpo Electoral no es una patente para hacer lo que se quiera, sino para obrar dentro de las reglas que ha prefijado la sociedad. Tremenda responsabilidad que todos debemos cuidar.

No hay peor autoritarismo que el que se disimula con un barniz democrático o eleccionario. Como dijera Nicholas Villiaumé, “de todas las formas de gobierno, el despotismo, cuando ha tomado su fuente en la elección popular, es aquel que presenta los más graves peligros para la sociedad que dirige”. Quien traiciona la voluntad del Cuerpo Electoral para dominar cercenando la Libertad, o para ningunear o eliminar a quien se atreva a ejercer su derecho a la expresión del pensamiento, es un reo de Lesa Nación y no un gobernante. Gobernar es una oportunidad de servir a los demás y a la causa de su Felicidad. Quien  entienda la Libertad como algo subversivo y a la Felicidad Pública como un estorbo ideológico de clase, que tema al Derecho.

La Libertad y la Felicidad no son de derecha ni de izquierda, no tienen facción, grupo ni partido;  pertenecen a la gente. Los gobernantes y los magistrados públicos no tienen banderas. Lo mismo sucede con el Derecho. 

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